Receta de crema de zanahoria y naranja
- hace 5 días
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Querido lector,
Los últimos meses han sido demasiado divertidos. Entre aprender nuevas recetas, estudiar un poco de repostería francesa y hacer panes de prefermentos y masa madre, mi vida ha vuelto a girar en torno al fogón y al horno (aunque confieso que disfruto más hornear).
Retomar un hobby que había dejado de lado durante tanto tiempo —y que, además, resulta bastante útil— ha hecho que me sienta mejor conmigo misma y, curiosamente, también ha mejorado mis relaciones. Mis compañeros de oficina, mi familia y mi novio se convirtieron en los críticos oficiales de mis experimentos en la cocina, y descubrí que disfruto muchísimo preparar cosas para ellos.
Así que, si te gusta la cocina tanto como a mí, aquí va una receta sencilla, reconfortante y perfecta para resolver una cena improvisada, una fecha especial o simplemente uno de esos días en los que quieres comer algo rico sin complicarte demasiado.
Aclaro algo importante: no soy fan de las sopas ni de las cremas. Siempre prefiero otro tipo de comida. Pero esta es de las pocas que realmente disfruto comer, así que tenía que compartirla. Y, como no podía ser de otra forma, la receta (y muchos de los consejos) son de la chef y amiga Andrea Yepes (@andrea.yepes_cocina).
Crema de zanahoria y naranja 🍊🥕
Hay recetas que saben a hogar aunque las prepares por primera vez, y esta definitivamente es una de ellas. La zanahoria aporta dulzura, la naranja le da frescura y el resultado es una crema suave, elegante y sorprendentemente ligera.

Ingredientes:
500 gr de zanahoria.
Curry en polvo
2 naranjas.
200 gr de crema de leche.
200 gr de papa criolla.
1 cebolla blanca grande.
2 dientes de ajo.
1 pechuga mediana o 500 gr de solomo extranjero.
250 gr de queso mozzarella en bloque.
60 gr de mantequilla de vaca.
100 gr de cilantro.
Preparación:Comenzamos haciendo el mise en place de la receta. Sí, suena muy francés (porque lo es), pero básicamente significa tener todo listo antes de empezar: pesar, medir, pelar, cortar y organizar cada ingrediente para que cocinar se vuelva mucho más sencillo y disfrutable.
Así que:
cortamos la carne en trozos,
picamos la cebolla en julianas,
cortamos la papa criolla en cuadros pequeños,
picamos los ajos,
cortamos el queso mozzarella en cubos,
rebanamos la zanahoria en rodajas,
exprimimos las naranjas y rallamos un poco de la cáscara (sin tocar la parte blanca para evitar el sabor amargo),
y, finalmente, picamos el cilantro.
Luego adobamos la carne con curry en polvo, sal, pimienta, mostaza y todas las especias que quieras agregarle. (La cocina también se trata un poco de improvisar).
Cuando todo esté listo, ponemos a cocinar en una olla la zanahoria y la papa criolla con suficiente agua. Mientras tanto, en una sartén aparte, sofreímos la cebolla y el ajo con un poco de mantequilla hasta que estén dorados y fragantes. Retiramos y reservamos.
En esa misma sartén sellamos la carne marinada hasta que esté bien dorada por fuera.
Cuando la zanahoria esté completamente blanda, licuamos junto con las papas, la cebolla y el ajo, agregando poco a poco parte del agua de cocción hasta obtener una textura cremosa y suave. Luego devolvemos la mezcla a la olla.
Agregamos el curry, la crema de leche y dejamos hervir unos minutos más. Rectificamos sal y pimienta, y terminamos incorporando el cilantro picado.
Y ahora viene mi parte favorita: servirla “como si fuera un regalo” (palabras textuales de la chef Andrea).
Ponemos el queso mozzarella y la carne en el fondo del plato, cubrimos con la crema caliente y terminamos con unos pequeños puntos de crema de leche encima. Y listo: una cena sencilla, bonita y sorprendentemente deliciosa.
Y aunque suene un poco dramático decirlo sobre una crema de zanahoria, creo que cocinar tiene algo profundamente terapéutico. Hay algo muy bonito en seguir una receta, improvisar sobre la marcha, probar sabores nuevos y terminar compartiendo el resultado con las personas que quieres.
Tal vez por eso volver a la cocina se sintió también como volver un poco a mí. A disfrutar los procesos, a tener paciencia y a entender que no todo tiene que salir perfecto para sentirse especial.
Así que, si preparas esta receta, espero que no solo te guste el resultado, sino también el momento de hacerla. Pon música, ensucia un poco la cocina, prueba sobre la marcha y sírvela como si fuera un regalo. Porque, al final, cocinar para alguien —incluyéndote a ti mismo— también es una forma de cariño.
Con cariño,
Valentina C. Villada.



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